| dc.description.abstract | Actualmente, el panorama global se enfrenta a un consumo excesivo de energía eléctrica que genera un doble impacto: por un lado, el deterioro ambiental derivado del uso ineficiente de los recursos, y por otro, el aumento de los costos operativos en sectores como los hogares, el comercio y las instituciones educativas. Esta problemática se debe, en gran medida, a la ineficiencia de los sistemas de control energético tradicionales y a la alta dependencia de la intervención humana para gestionar el encendido y apagado de los dispositivos.
La Corporación Universitaria Autónoma de Nariño (AUNAR) no es ajena a esta situación. A pesar de contar con equipos de última tecnología en sus salas de cómputo, la institución enfrenta dificultades en la optimización del consumo energético debido a la limitación de su sistema actual de control. Como lo señalan Sáez y Torres (2022), la diferencia en el uso eficiente de la energía entre un sistema tradicional y uno automatizado es significativa, y en este caso, la dependencia exclusiva de las decisiones humanas se ha convertido en el principal causante del desperdicio. Factores como el descuido, la falta de conciencia ambiental o las situaciones imprevistas llevan a prácticas inadecuadas, tales como dejar bombillas encendidas, mantener computadores y televisores en funcionamiento sin ser utilizados o simplemente no desconectar equipos después de su uso. | es |