| dc.description.abstract | La industria del lavado de vehículos, especialmente a través de métodos tradicionales, presenta un grave problema de insostenibilidad ambiental. Se estima que estos métodos consumen entre 300 y 500 litros de agua potable por vehículo, lo que puede traducirse en un consumo anual de hasta 3.6 millones de litros por establecimiento (Rodríguez Benavides, et al., 2019). Este uso intensivo del recurso hídrico, sumado a la falta de tratamiento de las aguas residuales contaminadas, genera un impacto negativo significativo en ecosistemas y fuentes de agua (Barrios, 2025). Además, existe una asimetría operativa entre los lavaderos tradicionales, afectados por cuellos de botella y calidad heterogénea, y los sistemas automatizados, que ofrecen mayor eficiencia (Alvarado y Zevallos, 2024). Ante la coyuntura ambiental actual y la necesidad de preservar los recursos hídricos, se hace imperativo el desarrollo de sistemas de lavado que integren la automatización y la eficiencia para minimizar la huella ecológica de esta actividad comercial. | es |